OPINION ¡No me ahoguen…soy la República! 3/10/2010 | 00:53 | TANDIL -
Escribe: Lic. Helena Berestain h.berestain@speedy.com.ar
¡Uf! que velocidad. Una semana y pasa de todo. Lo más interesante es que vamos aprendiendo de a poco y con sangre “Educación Democrática” o “Instrucción Cívica”, como antes. Todo de la realidad. Sabemos que es un DNU, como sesiona el parlamento, de golpe somos expertos en quórum, labor parlamentaria, sabemos que es y para que sirve el BCRA y que al presidente designado “le aprueban el pliego” desde las cámaras…también conocemos a más diputados y más senadores, les identificamos la voz, sabemos que cuando se abren las sesiones ordinarias del parlamente habla la presidente o denta (da igual).
Y muchas cosas más. Intentamos, con gran empeño, entender lo que nadie entiende, ni siquiera el mundo entero. Habla Cristina (con todo respeto) con la mejor intención mientras alguien le cambia los números a los DNU, la corte no le hace caso, bueno… no se si debería, pero en fin. Entonces ella acusa que hay jueces “malos”, desacredita un fallo desfavorable hablando de los amoríos entre dos magistrados, (todo por cadena nacional) la magistratura se enoja, sus integrantes quieren ser respetados como Poder Judicial (¡el Legislativo al menos sale la tele!) y le mandan una carta abierta a la Presidente, con la firma de la Federación Argentina de la Magistratura (1). Es larga, pero hay una referencia a la Argentina muy interesante: “en un país en el que todavía los rituales democráticos están muy lejos de ser una rutina”
Se me ocurrió pensar que de verdad no tenemos rutinas democráticas.
Según la RAE (2), RUTINA viene del francés routine, de route, ruta . Costumbre inveterada, hábito adquirido de hacer las cosas por mera práctica y sin razonarlas. Secuencia invariable de instrucciones que forma parte de un programa y se puede utilizar repetidamente.
José Bernardo Toro (3) como académico educativo de fuste explica: “La rutina de lavarse las manos con agua y jabón necesitó 200 años de experiencia e investigación: fue necesario descubrir las grasas, la saponificación, conceptos como germen y contaminación, sistemas de identificación de gérmenes; hubo que establecer relaciones entre gérmenes y enfermedades, jabón y posibilidades de eliminar los gérmenes; y generar un procedimiento sencillo para reunir todo eso en una simple rutina cotidiana. Ese acto en que la maestra se demora 1 o 2 horas enseñándole formalmente esta rutina, a todos los niños del primer grado, le permite a un país prevenir el 80% de las enfermedades contagiosas. Esa es la potencia del sistema formal.
Esto tiene que ver con ser ciudadanos. No basta vivir en el territorio, tener documentos, mayoría de edad para votar. Ser ciudadanos es SER CIVICOS y poseer saberes cívicos.
Unos 500 años antes de Cristo (a.C) Platón, ya había filosofado suficiente en relación al poder, las ciudades, los estados y sus formas de gobierno. De paso por Siracusa (hoy Sicilia) imagina una REPUBLICA ideal (4).
En base a las observaciones y ensayos de pensamiento, ya habiendo fundado la ACADEMIA (en los jardines griegos dedicados al dios “Academos”) durante casi 30 años compila sus libros y cuestionamientos sobre las formas de política y gobierno. Eran utopías, los problema que allí se plantean son producto de ejercicios filosóficos superiores. Nunca existió tal república…pero no hay textos superadores en referencia a las tipologías sociales y de construcción de poder. En todo caso, muchos posteriores se apoyaron en Platón. No es fácil “encontrase” con el pensamiento platónico de un solo golpe (trataré de acercar alguna idea procesada por “expertos”). En su “República”, Platón sostiene que para obtener un hombre justo es preciso construir una Ciudad justa.
Su Ciudad no estará formada por una población homogénea, sino por tres clases netamente distintas y cuya cohabitación realizará una especie de perfección. La primera clase es la de los jefes y tiene como virtud propia la sabiduría; la segunda es la de los auxiliares o guerreros, dotados de valor, y la tercera es la de los artesanos o labradores (tanto patronos como obreros), que necesita la templanza y debe saber resistir a los apetitos. De esta forma la Ciudad es justa porque cada parte cumple su función en ella; y los ciudadanos son justos en la medida de su participación justa en una Ciudad justa. Es obvio que cada ciudadano no resume en si solo la totalidad de la perfección humana, pero participa en la perfección en cuanto forma parte de un conjunto que -este sí- es perfecto.
Para Platón, el primer “defecto” de la democracia reside en la igualdad, dado que esta forma de gobierno, permite considerar iguales a los diferentes, y embrionariamente, esta posibilidad lleva a la desviación de los justos fines del sistema.La sabiduría, era eje primordial para la republica de Platón: “Sólo el que sabe es bueno, sólo el sabio puede ser justo. Sólo el sabio puede ser bueno, puesto que sabe qué cosas son buenas y qué cosas no lo son”. El problema que se le plantea es cómo hacer una ciencia verdadera, una política científica para así poder conseguir mediante una ingeniería social de largo alcance hombres sabios, esto es, hombres justos, buenos y felices (puesto que todo hombre justo es feliz y todo injusto es infeliz) que dirijan el Estado justo, la Ciudad y construyan una sociedad armónica, justa y feliz.
Toda su vida reformula y cohabita con los mas exigentes atributos humanos para el estudio de un gobierno perfecto. Pero, ante el ocaso de su vida, decide efectuar una reforma radical: abocarse al estudio que le permita “obtener una visión perfecta y total de lo que es justo". ¿El sabio ha de gobernar o el que gobierna ha de ser sabio? Esto lo lleva a desarrollar una muy viva crítica a la democracia. En lo esencial, ésta se funda en los siguientes argumentos (¡OJO! no se asuste, es filosofía):
-La masa popular es asimilable por naturaleza a un animal esclavo de sus pasiones y sus intereses pasajeros, sensible a la adulación, sin constancia en sus amores y odios; confiarle el poder es aceptar la tiranía de un ser incapaz de la menor reflexión y rigor.
-Cuando la masa designa sus magistrados, lo hace en función de unas competencias que cree haber observado -cualidades oratorias en particular- e infiere de ello la capacidad política.
-Estos “designados”, protagonistas de las pretendidas discusiones en la Asamblea, no llevan adelante más que disputas que oponen opiniones subjetivas inconsistentes, cuyas contradicciones y lagunas traducen su insuficiencia.
En resumen, la democracia es ingobernable. Su desorden conduce a la tiranía y fomenta la inmoralidad de cada uno. La argumentación que sostiene esta refutación plantea un problema político capital: el de la relación entre el Saber y el Poder.
Platón identifico 5 “deformaciones” que nominó como Sofocracia: gobierno de los sabios, Timocracia: gobierno de los guerreros, Oligarquía: gobierno de la clase alta Democracia: gobierno del pueblo y Tiranía: gobierno de uno que no conoce la verdad
En su “República” imagina y justifica este “cambio cíclico” de los sistemas de mandos, a la luz de 2450 años, no esta nada mal. Lea con atención. Es una magnifica e ilustrativa síntesis de Felipe Giménez (4): “Todo inicia con la timocracia es el gobierno de los guerreros. Estos llegan al gobierno no necesariamente por un golpe de Estado, pero lo que importa es que ya no son lo que eran antes. Esta timocracia sigue degenerando; ya no sólo no tienen sabiduría, sino que también pierden la valentía. Viven de sus placeres. Tanto en la sofocracia, timocracia como oligarquía, se trata de pocos. Le sucede por vía natural la oligarquía, son pocos y viven bien, hasta que los que son muchos y viven mal, se rebelan y se pasa a la democracia. La democracia no logra cumplir las expectativas: los pobres toman el gobierno, la situación se vuelve caótica y las riquezas no bastan para satisfacer a todos, y por ello, el gobernante se vuelve tirano. La tiranía es el gobierno de uno solo que se mantiene en el poder por el miedo. Este poder es dado por el pueblo, que le da su apoyo. Característica del tirano: gobernante único no investido de autoridad religiosa. El tirano no es el gran sacerdote, esta alejado de la sabiduría y la reflexión y gobierna de una forma ruda”.
Como vemos, según el análisis Giménez, los sabios nunca llegan al poder. Como trama social, no se le dan las condiciones para que de entre ellos se erija un referente capaz de ejercer poder. La historia nos muestra “hombres sabios” al frente de naciones… y nos empeñamos en llamarlos ESTADISTAS.
Resultado de esta brevísima e irrespetuosa parrafada, podríamos inferir que en tanto los “sabios” queden fuera de las opciones de gobierno, las alternancias de las diferentes “cracias” se sucederán sistemáticamente. La EDUCACIÓN y la RUTINA DEMOCRÁTICA pueden catalizar y cortar esta cadena.¿Cómo? Con más sujetos educados como garantes de un verdadero “Estado justo”, y mejores conductas “rutinarias” para consolidar el sistema de república. La democracia, la república, deben ser RUTINAS, actos reflejos de una sociedad madura que no se permita imaginar siquiera estratagemas, ardides, chicanas, argucias, métodos tortuosos para ganarle a la democracia, para “vencer” a la república. Porque en definitiva, hacer trampas en este juego, es ESTAR JUGANDO A OTRA COSA.
Ciro (6), un emperador persa que desde Babilonia hasta la cordillera del Hindú Kush hizo poner de rodillas por casi 100 años a gran parte del Asia Menor hasta que lo venció Alejandro Magno, decía que “No es digno de mandar a otros hombres aquel que no es mejor que ellos”. Coincide con Platón, que por entonces no había siquiera nacido, y en todo caso argumentaba a favor de una Sofocracia.
Allá por 1747 Rousseau en su “Contrato Social”, luego de haber analizado, diseccionado y discutido las teorías de Platón hasta el cansancio, ensaya una aplicación teórica, que me resulta mas atrayente que muchas de las cientos de formulas filosófico-políticas que intentan explicar el concepto de “mando” o del uso del poder para gobernar: “El gobierno tuvo su origen en el propósito de encontrar una forma de asociación que defienda y proteja la persona y la propiedad de cada cual con la fuerza común de todos”
Un gobierno no es ajeno a la conducta social, sino es el reflejo de ella. Si no respetamos las leyes, desde la del semáforo y el estacionamiento, si tiramos al paisaje la botella vacía y la bolsa de plástico, si violentamos las básicas normas de convivencia, tampoco habrá sistema alguno de gobierno -por muy sabio que sea- que pueda dirigir los destinos de una sociedad caótica y desvalorizada. Un desgobierno no justifica una inconducta social, por el contrario: a peores gobiernos mejores sociedades para purgar los excesos con el próximo voto.
Pero entre nosotros, sin saber como…cualquier premisa logra tener otro sentido. Según Lao Tse (7) Gobierna mejor quien gobierna menos. Pero él, era chino.
CITAS 1-Carta Abierta de la Federación Argentina de la Magistratura: http://www.urgente24.com/index.php?id=ver&tx_ttnews%5Btt_news%5D=137904&cHash=e6a80754b8 2-RAE. Real Academia Española de la Lengua 3-Toro, José Bernardo. OEI (Org. de Estados Iberoamericanos) Educación para la democracia 4- “La Republica” Platón .Acceso a libro virtual: http://www.laeditorialvirtual.com.ar/Pages/Platon/LaRepublica_00.html 5-Felipe Giménez, “Lecciones sobre Platón”. Cuadernos de Filosofía y Educación. 2006. Vol7.Nº6. ISSN: 1067-6079. I.E.S. Madrid 6-Ciro “el grande” aprox. del 600 al 530 a.C. Gobernó Persia, Babilonia, Grecia, Turquía y mas aun. Fue mayor imperio hasta la era romana .Leer Mario Liverani “Antico Oriente: Storia, società, economía” Univ. di Roma.Edit Laterza.1999. ISBN 139788842038429 7-Lao Tse. “Libro del curso y de la virtud”. Trad. H. Suárez Girard. Edic. Siruela. Madrid.1998. ISBN 9788478444274
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